Perfil de un luchador

Hace unos 20 años, en el mismo escenario, es decir el Club A. Banfield, Enrique Garzón transitaba los primeros pasos como ajedrecista. Hoy con 33 años, el título de Maestro Fide, dos finales de Campeonatos argentinos y cientos de partidas en su haber, se ha coronado convincentemente campeón del club del 2006, tras vencer en el torneo disputado en el mes de mayo . De todas formas, el entusiasmo se mantiene igual, pese a las responsabilidades que vienen con los años. Es común verlo llegar tan apurado como cansado tras una extensa jornada laboral (es analista de sistemas) para llegar a horario al inicio de una partida. Ese entusiasmo se manifiesta en su participación en distinto tipo de torneos, aportando su capacidad y experiencia para que muchos jóvenes se nutran, cuando otros prefieren cuidar los galones...y en la participación como capitán en los distintos torneos en los que el CAB interviene: lo han sufrido varios capitanes de equipos contrarios; además de ser, cuando puede, dirigente y colaborar en todo lo que está a su alcance en el desarrollo de la actividad.
Dueño de un estilo molesto para sus rivales (jamás baja la guardia y le gusta jugar posiciones cerradas y los finales), su juego ganó en calidad en los últimos años fruto del estudio sistemático.
El año 2005 había sido un tanto irregular, pero lo había cerrado muy bien, ganando la Primera Copa Julio Bolbochán delante de casi todos los mejores del club y colaborado en el triunfo del el Mayor por equipos y en el subcampeonato de AFA.
¿Qué representa ser Campeón del CAB?
Para mí es algo muy importante. Este fue el club en el cual comencé a competir en el ajedrez federado cuando tenía 13 años y después de muchos años, volvimos a este club, cumpliendo con el sueño de chico. Además el Club Banfield es uno de los de mayor actividad en la zona sur, por eso el título se hace también respetable.
¿En qué momento te diste cuenta que podías lograr el primer lugar en el torneo?
Creo que interiormente sentía que podía luchar por el primer lugar desde la primera ronda, pero como participaron muchos jugadores fuertes, había que tener un buen nivel y tener un poco de suerte para estar arriba. Igualmente, creo que después de ganarle a Fernando Dellepiani (RR: quinta ronda), que venía en segundo lugar, empecé a ver que era posible tener el campeonato.
¿Cuál fue tu mejor partida en el torneo?
No tuve muchas partidas con lujo que digamos...más bien hubo partidas en las que fui obteniendo ventajas posicionales o de desarrollo que luego logré materializarla. Posiblemente con Lucas Petruzzella, logré una buena posición y pude ganar material, aunque en el final cometí un error y me costó mucho imponerme.
Hablando del Club, ¿quiénes son los mejores valores en el CAB?
En el club tenemos muy buenos jugadores; para empezar está Fernando Peralta que salió Campeón Argentino este año, pero que vive la mayor parte del tiempo en Barcelona y no podemos contar mucho con él, pero hay jóvenes jugadores que prometen mucho y otros que son una realidad, por ejemplo: Damián Lemos, que logró el título de MI hace poco, y otros como Mario Villanueva, Martín Airando, Lucas Gargiulo, Ezequiel Ferro y jugadores con más experiencia pero muy buenos como Fernando Dellepiani, Jorge Antonio, por nombrar algunos.
En el año 2004 la Federación Internacional (FIDE) te dio el título de Maestro, ¿qué cambios generó esto a nivel personal y deportivo?
Fue algo que se dio tras mucho trabajo y que realmente me generó mucha alegría. Me dio estímulo para seguir estudiando, preparándome y seguir compitiendo. Fue una muestra que, con esfuerzo, las cosas se pueden lograr. También me dio la responsabilidad de mantener un buen nivel ajedrecístico. En lo personal no cambió nada, dado que soy una persona a la que le gusta el ajedrez y trata de disfrutar del juego.
A la hora de hablar sobre su manera de ver y jugar el ajedrez, Enrique pone en primer lugar el tema de disfrutar el juego, " Ya sea viendo partidas, estudiando o jugando, esa debe ser la manera de encararlo. Hay que tomar al ajedrez como un juego entre dos personas, tratando de encontrar la mejor jugada, el mejor plan. Personalmente trato de no rendirme nunca, y obviamente jugar a ganar.
¿Qué lugar ocupa el ajedrez en tu vida y cuál crees que es el lugar que debería ocupar en la sociedad argentina?
Para mí el ajedrez fue y es muy importante. Gracias a este juego conocí muchos amigos, a gente muy buena con la cual puedo hacer otras cosas: desde jugar al futbol, salir o ir nos de vacaciones. Este ambiente grato de amistad es algo invalorable. El ajedrez me apasiona y creo que además me sirvió para encarar mi vida de otra manera, dado que el ajedrez te ayuda a tomar decisiones, a reflexionar y a ver las cosas con más objetividad.
El ajedrez está creciendo dentro de las escuelas y en los medios y debería incrementarse, dado que si un chico va a un club a jugar, se aleja de otros peligros, como los de la calle. Pero todavía resulta difícil que el ajedrez sea una profesión buen remunerada, como ocurre en Europa, donde se organizan torneos con buenos premios.
¿Cuáles son tus ídolos ajedrecísticos?
Mi primer ídolo fue Garry Kasparov, que actualmente está retirado, pero para mí sigue siendo el mejor jugador del mundo. También me gustan por su manera de jugar Mikhail Thal, que maravillaba al mundo con sus combinaciones y otros como Boris Spassky que fue campeón del mundo y luego fue derrotado por Bobby Fischer.
¿Qué expectativas y planes tenés para la segunda mitad del año 2006?
La idea es seguir participando en torneos individuales y por equipos. Un gran objetivo sería poder ganar el torneo COPA AFA con el club, que el año pasado se nos escapó por poco y terminamos segundos. Sería una gran alegría poder ganarlo alguna vez.
¿Por los apodos (Bepi y Rocky)?
El de Bepi viene desde hace algunos años y me lo puso el "gordo" Osvaldo Latella. Yo empecé a competir desde chico y como integraba los equipos de Banfield, pero era el más chico, todos me decían "el pibe" y de allí salió el apodo.
El de "Rocky" es más reciente y se debe a la tenacidad que pongo en cada partida que juego. Aunque esté en situaciones casi perdidas, sigo luchando y muchas veces esa perseverancia da como fruto para salvar partidas perdidas.